En el norte de Antioquia, Colombia, hay una región montañosa donde varios pueblos —Yarumal, Belmira, Angostura, San Andrés de Cuerquia, Donmatías— comparten algo que durante siglos sus habitantes solo supieron como una maldición silenciosa: "la bobera". Familias enteras donde, sin previo aviso, alguien empezaba a olvidar entre los 40 y los 50 años, y en menos de una década perdía completamente la memoria, la palabra, la identidad. Generación tras generación. Tatarabuelos, abuelos, padres, hijos. La pena pasaba como una sombra que nadie podía nombrar.
En 1984, un joven médico de la Universidad de Antioquia llamado Francisco Lopera Restrepo empezó a atender pacientes con este cuadro. Lo que para los habitantes de Yarumal era una desgracia familiar, para Lopera fue algo más: la pista clínica más sólida de una herencia autosómica dominante de Alzheimer de inicio temprano. Durante cuarenta años él y su equipo del Grupo de Neurociencias de Antioquia (GNA) han reconstruido el árbol genealógico de esta cohorte familiar, identificado el gen responsable, seguido a miles de portadores y, finalmente, encontrado el caso que está cambiando la ciencia del Alzheimer mundial: el de Aliria Piedrahita.
Esta es esa historia. Una historia profundamente colombiana, profundamente científica, y profundamente sistémica.
El descubrimiento — JAMA 1997
En 1997, Lopera junto con sus colaboradores publicó en una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, JAMA (Journal of the American Medical Association), el artículo que pondría a la cohorte paisa en el mapa científico mundial: Lopera F, Ardila A, Martínez A, Madrigal L, Arango-Viana JC, Lemere CA, Arango-Lasprilla JC, Hincapie L, Arcos-Burgos M, Ossa JE, Behrens IM, Norton J, Lendon C, Goate AM, Ruiz-Linares A, Rosselli M, Kosik KS. "Clinical features of early-onset Alzheimer disease in a large kindred with an E280A presenilin-1 mutation." JAMA 1997;277(10):793-799. DOI: 10.1001/jama.1997.03540340043034.
Este paper reportó un hallazgo de tres partes:
- El gen responsable: una mutación específica en el gen presenilina 1 (PSEN1), denominada E280A (sustitución del aminoácido glutamato por alanina en la posición 280 de la proteína). PSEN1 codifica una subunidad del complejo gamma-secretasa, esencial para procesar la proteína precursora del amiloide. La mutación E280A altera ese procesamiento y aumenta la producción de beta-amiloide tóxica.
- El patrón clínico: los portadores desarrollan deterioro cognitivo leve alrededor de los 44-47 años, demencia clínica establecida hacia los 49-51 años, y mueren típicamente entre los 58 y los 62 años. Lo que en Alzheimer esporádico ocurre después de los 65-70 años, en los paisas portadores ocurre dos décadas antes.
- La penetrancia es prácticamente total: si heredas la mutación, desarrollarás la enfermedad. No es probabilidad estadística; es certeza biológica, salvo por modificadores genéticos secundarios que se descubrirían después.
El paper también estableció que la cohorte era genealógicamente coherente: todos los portadores descendían de un mismo ancestro común, probablemente un colono español que llegó a Antioquia hacia el siglo XVII. La mutación se extendió por endogamia comunitaria a lo largo de generaciones. Hoy hay aproximadamente 1.500 portadores vivos confirmados y se estima que la red genealógica extensa abarca varios miles de descendientes en riesgo. Es la cohorte familiar de Alzheimer de inicio temprano más grande del mundo.
Francisco Lopera — el médico que escuchó
Hay algo especial en cómo Lopera abordó este trabajo desde el principio. No fue solo investigación: fue acompañamiento clínico-comunitario sostenido durante décadas. El Grupo de Neurociencias de Antioquia (GNA) que él dirige en la Universidad de Antioquia no es solo un laboratorio. Es una red de salud comunitaria que visita pueblos del norte antioqueño, atiende a familias enteras, ofrece consejo genético, acompaña los procesos de duelo, mantiene archivos clínicos cuidados durante generaciones, y ha construido una relación de confianza con la comunidad paisa que pocos equipos de investigación en el mundo logran.
Esa relación de confianza es la razón por la que muchas familias paisas aceptan participar en estudios longitudinales, en ensayos clínicos de prevención (como el ensayo API con crenezumab, en colaboración con el Banner Alzheimer's Institute de Phoenix), y en donaciones de tejido cerebral postmortem. Sin esa confianza, ninguna de las publicaciones posteriores en Nature Medicine o NEJM habría sido posible.
Lopera ha publicado más de 200 artículos científicos a lo largo de su carrera, ha sido reconocido internacionalmente (Premio TWAS, miembro correspondiente de varias academias científicas, doctor honoris causa por varias universidades), y sigue trabajando activamente en Medellín en 2026. Su libro "Alzhéimer familiar: 40 años en busca de una cura" documenta la trayectoria humana del proyecto.
Aliria Piedrahita — el caso que cambió la ciencia
En medio del trabajo de seguimiento de la cohorte paisa, hacia 2010 el equipo de Lopera notó algo extraordinario en una mujer llamada Aliria Rosa Piedrahita de Villegas. Aliria llevaba la mutación PSEN1 E280A, igual que cientos de sus familiares. Tenía la misma genealogía, el mismo ancestro común, el mismo trayecto biológico que la condenaba estadísticamente a desarrollar demencia hacia los 47-50 años.
Pero Aliria llegó a los 60 años cognitivamente intacta. Y a los 65. Y a los 70. Tres décadas más tarde de la edad esperada de aparición del deterioro, ella seguía lúcida, sin signos clínicos de Alzheimer. Era un caso extraordinario que merecía explicación genética rigurosa.
El equipo de Lopera, en colaboración con Yakeel T. Quiroz del Massachusetts General Hospital y Harvard Medical School, y con Joseph F. Arboleda-Velasquez del Mass Eye & Ear Infirmary de Harvard, realizó un análisis genético exhaustivo de Aliria. Encontraron algo que nadie había documentado antes: además de la mutación PSEN1 E280A, ella era portadora homocigota (dos copias) de una rara variante del gen APOE llamada APOE3 Christchurch (APOE3ch, rs7412). Esa variante alteraba el dominio de unión de la proteína APOE a sus receptores celulares.
En 2019 publicaron el hallazgo en una de las revistas más prestigiosas del mundo: Arboleda-Velasquez JF, Lopera F, O'Hare M, Delgado-Tirado S, Marino C, Chmielewska N, et al. "Resistance to autosomal dominant Alzheimer's disease in an APOE3 Christchurch homozygote: a case report." Nature Medicine 2019;25(11):1680-1683. DOI: 10.1038/s41591-019-0611-3. PubMed 31611636.
Los hallazgos centrales:
- Aliria desarrolló deterioro cognitivo leve solo a los 72 años, retrasando aproximadamente 25 años el cuadro esperado.
- Su cerebro postmortem (Aliria falleció en 2020 a los 77 años) mostraba abundantes placas de beta-amiloide —la marca patológica clásica del Alzheimer—, pero una acumulación de proteína tau extraordinariamente baja. La tau es la proteína cuyo enredo neurofibrilar produce la destrucción neuronal en el Alzheimer. Sin tau elevada, las neuronas se mantuvieron funcionales.
- La variante APOE3 Christchurch parece desacoplar la cadena patogénica entre amiloide y tau, protegiendo las neuronas aun cuando hay placas amiloides extensas.
- El mecanismo molecular propuesto: APOE3ch reduce la unión a heparán sulfato proteoglicanos (HSPGs), modulando la microglia y la fosforilación de tau.
La confirmación NEJM 2024
El caso Aliria era un solo caso. Espectacular, sí, pero anecdótico desde la lente de evidencia poblacional. Para confirmar que APOE3 Christchurch era genuinamente protectora, el equipo internacional liderado por Eric M. Reiman (Banner Alzheimer Institute), Yakeel T. Quiroz, Arboleda-Velasquez y Lopera buscó a otros portadores heterocigotos (una sola copia) de APOE3ch dentro de la cohorte paisa con PSEN1 E280A. Los resultados se publicaron en el New England Journal of Medicine, una de las dos o tres revistas médicas más prestigiosas del mundo: Reiman EM, Arboleda-Velasquez JF, Quiroz YT, et al. "APOE3 Christchurch heterozygosity and autosomal dominant Alzheimer's disease." New England Journal of Medicine 2024;390(24):2253-2264. DOI: 10.1056/NEJMoa2310919. PubMed 38896572.
El estudio analizó 27 portadores heterocigotos de APOE3ch dentro de la cohorte paisa. Los hallazgos:
- Los heterocigotos (una copia APOE3ch) mostraron retraso de aproximadamente 5 años en el inicio del deterioro cognitivo leve respecto a no-portadores (mediana 52 años vs 47 años).
- El PET cerebral mostró menor propagación de tau en el lóbulo temporal medial.
- Las autopsias (n=4) confirmaron menor densidad de enredos neurofibrilares de tau.
- El efecto es dosis-dependiente: una copia protege algunos años; dos copias protegen décadas (como en Aliria).
El hallazgo abrió un nuevo paradigma terapéutico mundial: si puede desarrollarse un fármaco que imite el efecto de la variante APOE3 Christchurch (anti-APOE específico, inhibidor de heparán sulfato, anticuerpo selectivo), podría proteger contra el Alzheimer no solo a los portadores paisas sino, potencialmente, a millones de personas con Alzheimer esporádico en todo el mundo. Varios laboratorios farmacéuticos —incluyendo Lexeo Therapeutics y Eli Lilly— están desarrollando candidatos.
Lo que esta historia le enseña al mundo
Hay varias lecciones profundas en el trabajo de Lopera y la cohorte paisa que vale la pena nombrar:
Uno: el valor de las cohortes familiares latinoamericanas. La neurociencia mundial ha hecho durante décadas la mayoría de su investigación con cohortes blancas norteamericanas o europeas. La cohorte paisa demuestra que poblaciones latinoamericanas con historia de aislamiento geográfico y endogamia comunitaria son laboratorios naturales de extraordinario valor científico. Y que el liderazgo de esa investigación puede y debe ser local, no extractivo.
Dos: el linaje pesa, y al mismo tiempo es trabajable. Para una familia paisa cargando la mutación PSEN1 E280A durante doce generaciones, el peso es real: dos décadas de demencia antes de los 60 años, generación tras generación. Y el descubrimiento de APOE3 Christchurch demuestra que incluso dentro del mismo linaje hay caminos de protección. Es lo mismo que el trabajo sistémico-constelativo viene mostrando hace décadas: lo que el clan carga se puede mirar, nombrar y mover.
Tres: la confianza comunitaria es el motor de la mejor ciencia. Sin el vínculo de cuarenta años entre Lopera y las familias paisas, sin la dignidad con que se trataron, sin el respeto a sus tiempos, no habría habido Aliria, ni Nature Medicine, ni NEJM, ni esperanza terapéutica mundial. La ética del cuidado precede a la calidad de la ciencia.
Cuatro: el Alzheimer familiar y el Alzheimer esporádico se iluminan mutuamente. La cohorte paisa es Alzheimer familiar de inicio temprano, que representa menos del 1% de todos los casos de Alzheimer en el mundo. Pero los mecanismos que su genética revela —cascada amiloide-tau, papel de microglia, modulación por variantes APOE— son fundamentales para entender también el Alzheimer esporádico que afecta a 55 millones de personas globalmente.
Lo que le dice a las familias colombianas y latinoamericanas con historia de demencia
Si en tu familia hay historia de demencia en edades menores a los 65 años, en varios familiares de primer grado, especialmente con un patrón que parece autosómico dominante (madre o padre afectado, y al menos uno de cada dos hijos también), las siguientes consideraciones son importantes:
- El Alzheimer familiar de inicio temprano genético es raro globalmente, pero las cohortes paisas o las antioqueñas con apellidos vinculados (Bedoya, Restrepo, Tirado, Cano, Botero, Lopera mismos, entre otros) tienen una probabilidad mayor de portar la mutación E280A. Eso no es un diagnóstico ni una sentencia, es una orientación epidemiológica.
- El consejo genético responsable debe ser antes del test predictivo, no después. Un equipo formado (en Colombia: el GNA en Medellín, Hospital San Vicente Fundación; en otros países: centros de neurología con genética del Alzheimer) puede acompañar el proceso. El test es ético solo cuando hay claridad sobre qué hacer con el resultado.
- Hay ensayos clínicos de prevención abiertos para portadores presintomáticos. Vale la pena explorar la participación, no solo por el potencial individual sino por el aporte al conocimiento mundial.
- El cuidado familiar de un paciente con Alzheimer es uno de los procesos más exigentes que existen. La carga emocional, económica y psicológica del cuidador es real y bien documentada. Recurrir a programas de apoyo (Asociación Colombiana de Alzheimer, equivalentes en otros países) es legítimo y necesario.
Lo que el trabajo sistémico aporta
Una constelación familiar fenomenológica no puede modificar una mutación genética como PSEN1 E280A. Eso es importante decirlo claro. Pero puede acompañar emocional y sistémicamente:
- El proceso del paciente diagnosticado y su pareja, especialmente en las fases tempranas cuando hay conciencia del cuadro.
- El proceso de los hijos y nietos en riesgo, que muchas veces viven con una incertidumbre crónica sobre su propio futuro.
- El proceso del cuidador principal, frecuentemente la esposa o las hijas, atravesando una pérdida que tarda años y nunca termina del todo.
- El duelo del linaje: mirar a varias generaciones de mujeres y hombres que perdieron la memoria antes de tiempo, honrarlos, darles su lugar simbólico, no idealizar ni catastrofizar la historia familiar.
- Apoyar la decisión informada sobre el test genético y la consideración de tener hijos cuando hay riesgo familiar conocido.
Todo esto, en paralelo y como complemento del seguimiento neurológico, del consejo genético formal, del apoyo psicoterapéutico convencional y de la red de cuidado familiar.
Cierre — un hilo paisa que cruzó el mundo
Hay algo profundamente conmovedor en la historia que Francisco Lopera ayudó a contar. Una familia paisa que durante doce generaciones cargó silenciosamente una mutación genética devastadora, sin saber por qué. Una sola mujer dentro de esa familia, Aliria, que llevó una segunda variante protectora y vivió décadas más de lo esperado. Un equipo de médicos, genetistas y bioinformáticos en Medellín, Boston y Phoenix que pacientemente reconstruyeron la pista. Y ahora, decenas de laboratorios en el mundo trabajando en fármacos basados en lo que Aliria les enseñó.
El linaje paisa no eligió ser el laboratorio natural del Alzheimer mundial. Pero su historia, contada con dignidad y rigor, ha contribuido a abrir un capítulo de esperanza terapéutica para 55 millones de personas con demencia en el mundo. Eso —que el dolor de una familia se transforme, gracias al cuidado serio, en luz para tantas otras— es uno de los actos de reparación sistémica más profundos que la ciencia moderna ha logrado.
Lopera lo ha dicho en varias entrevistas: "Cada paciente paisa que se sentó frente a mí en cuarenta años contribuyó a este descubrimiento. Lo que estamos logrando es suyo antes que de nadie". Esa frase, en boca de un médico con la trayectoria de Lopera, es probablemente la mejor síntesis ética que la neurociencia colombiana le ha dado al mundo.
Si tu familia carga demencia antes de los 65
Consulta neurológica con experiencia en genética del Alzheimer primero. Consejo genético antes de cualquier test. El acompañamiento sistémico al proceso emocional del linaje viene después, como complemento.
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