Técnica y método

Las tres rondas del trabajo sistémico

Estructura clínica documentada por Champetier: la sesión completa se compone de imagen actual (lo que es), exploración del campo (lo que falta), e imagen-solución (lo que reordena).

Daniela Giraldo Glosario sistémico

Las tres rondas del trabajo sistémico —estructura clínica documentada por Brigitte Champetier en Cómo trabajar con las constelaciones familiares— Manual del constelador (2010)— son las tres fases secuenciales de una sesión completa.

Ronda 1 — Imagen actual: el consultante construye la imagen como percibe actualmente su sistema. Elige y ubica representantes según su propia percepción interna. Lo que aparece en esta ronda es la imagen interna actual del consultante (Imago hellingeriano) —cómo carga el sistema en su psique inconsciente—. Esta imagen suele ser dolorosa, contradictoria o bloqueada; refleja el problema que trae a sesión.

Ronda 2 — Exploración del campo: la consteladora interviene activamente para revelar lo que el consultante no veía conscientemente. Pregunta a los representantes qué sienten, observa direcciones de la mirada, identifica lugares vacíos que sugieren miembros fantasma, propone movimientos o frases para probar el campo. En esta ronda emerge el material no consciente —el excluido olvidado, la carga heredada, el yaciente, el doble—.

Ronda 3 — Imagen-solución: tras la elaboración (devolución de cargas, inclusión del excluido, restauración del orden, asentimiento ante el destino), el sistema se reordena espontáneamente. Los representantes se mueven a posiciones que reflejan la nueva imagen sistémica. La consteladora invita al consultante a 'tomar' esta imagen-solución internamente.

Por qué importa la estructura tripartita: sin las tres rondas, el trabajo queda incompleto. Quedarse en ronda 1 (imagen actual) es solo diagnosticar. Quedarse en ronda 2 (exploración) es abrir sin cerrar. La ronda 3 (imagen-solución) es lo que efectivamente reordena el sistema interno del consultante.

Tiempo aproximado por ronda: en sesión individual de 90-120 minutos, las tres rondas se distribuyen aproximadamente: ronda 1 (15-25 min), ronda 2 (40-60 min), ronda 3 (15-30 min) más cierre (10-15 min).

Importancia metodológica: ofrece marco para que el constelador no se pierda durante la sesión. Sin estructura, las constelaciones pueden alargarse innecesariamente o cerrarse prematuramente.

Bibliografía

  • Cómo trabajar con las constelaciones familiares — Manual del consteladorBrigitte Champetier de Ríos. Editorial Grupo Cero, 2010.
  • Las constelaciones familiares — Una nueva forma de afrontar la vidaBertold Ulsamer. Sirio, 2007.
  • Constelaciones familiares con éxito — Las claves del trabajo de Bert HellingerJohannes Neuhauser y Bertold Ulsamer. Herder, 2002.

Estos libros están en la biblioteca de referencia que nutre Constelando el Origen.

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Si reconoces esta dinámica en tu propia historia, una constelación familiar puede revelar de dónde viene y qué movimiento la ordena. Daniela acompaña con respeto cada caso.

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