La triangulación es una de las dinámicas relacionales más estudiadas en terapia familiar (Murray Bowen la formuló en los años cincuenta) y aparece sistemáticamente en constelaciones. Ocurre cuando dos miembros del sistema —generalmente la pareja parental— no logran procesar su tensión y, sin saberlo, “meten” a un tercero, casi siempre un hijo, para estabilizar el vínculo.
El triangulado más frecuente es el hijo o hija que media entre los padres en conflicto, recibe confidencias maternales sobre el padre, calma la angustia parental con su rendimiento o se hace “problema” para que los padres tengan algo en común. El precio para el triangulado: pierde su lugar de niño, asume cargas adultas, queda atrapado en una lealtad imposible.
Resolver la triangulación implica devolver el conflicto a quienes les corresponde y soltar la posición de mediador. La frase sistémica clave: “Mamá, papá, lo de ustedes es de ustedes. Yo soy su hija. Ocupo mi lugar. Dejo lo suyo en sus manos”.
Ejemplo clínico
Una mujer de 38 años llega a terapia agotada de “gestionar” a sus padres divorciados desde los 12 años: media los conflictos por teléfono, organiza navidades imposibles, contiene la rabia materna sobre el padre. La constelación muestra a sus padres dándose la espalda y a ella en medio cargando el peso de los dos. Al devolverlo —“Esto era de ustedes, no mío”—, el cuerpo se afloja por primera vez en décadas.
Caso ilustrativo, anonimizado y compuesto a partir de patrones frecuentes en sesiones de constelación familiar.
Bibliografía
- Los órdenes del amor — Bert Hellinger. Herder, 2001.
- La llave de la buena vida — Joan Garriga. Destino, 2014.
- Trauma, vínculo y constelaciones familiares — Franz Ruppert. Herder, 2010.
Estos libros están en la biblioteca de referencia que nutre Constelando el Origen.
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