En 1872, el médico estadounidense George Huntington publicó en una pequeña revista médica de Filadelfia la primera descripción clínica detallada de una enfermedad neurodegenerativa hereditaria que llamaría a partir de entonces su nombre: la enfermedad de Huntington. Movimientos coreicos involuntarios, deterioro cognitivo progresivo, alteraciones psiquiátricas severas, todo iniciado típicamente entre los 35 y los 50 años, y siempre fatal en una o dos décadas. La transmisión era claramente hereditaria (los hijos de afectados tenían el 50% de probabilidad de desarrollarla) pero el mecanismo genético exacto era desconocido.
Durante cien años, la ciencia avanzó lentamente. Hasta que, en 1979, una neuropsicóloga estadounidense llamada Nancy Wexler emprendió viaje a Venezuela con un objetivo extraordinario: encontrar la cohorte familiar más grande del mundo de personas con Huntington, mapear genealógicamente sus relaciones, recoger muestras de sangre, y usar el avance del análisis genético molecular para localizar finalmente el gen responsable. Su búsqueda llevaría, catorce años después, al descubrimiento del gen HTT y a un cambio paradigmático en la genética humana.
Esta es la historia de esa expedición, de la familia venezolana que la hizo posible, y del valor científico y humano que representa esa colaboración entre la comunidad zuliana del Lago Maracaibo y la ciencia mundial.
Nancy Wexler — la genealogía personal del trabajo
Hay algo importante de Nancy Wexler que conviene saber: ella misma vive con el riesgo de la enfermedad de Huntington. Su madre, Leonore Wexler, desarrolló Huntington en los años 60 y murió a consecuencia de ella en 1978. Nancy y su hermana Alice, junto con su padre Milton Wexler, fundaron en 1968 la Hereditary Disease Foundation, una organización sin fines de lucro dedicada a impulsar investigación sobre Huntington y otras enfermedades hereditarias.
Esa motivación personal —tener el 50% de probabilidad de desarrollar la enfermedad que mató a su madre— hizo del proyecto de Wexler algo distinto a la investigación científica habitual: era también una búsqueda existencial, una manera de honrar a su madre y de intentar dar a las generaciones siguientes lo que su generación no había tenido. Esa motivación humana atraviesa todo el proyecto venezolano.
El descubrimiento de la cohorte venezolana
Antes de que Wexler llegara a Venezuela, el médico venezolano Américo Negrette había estado documentando, desde los años 50, una concentración inusual de casos de Huntington en las aldeas pesqueras del Lago Maracaibo (estado Zulia). Negrette publicó en 1955 un libro local titulado "Corea de Huntington" describiendo la enfermedad como había aprendido a reconocerla en sus pacientes locales —que la llamaban "el mal de San Vito"—. Su trabajo fue durante décadas desconocido fuera de Venezuela.
En 1979, gracias a la conexión hecha por el genetista Ramón Avila Girón, Wexler y un pequeño equipo de la Hereditary Disease Foundation llegaron a Maracaibo. Lo que encontraron fue genealógicamente extraordinario: una familia extensa, descendiente de una sola progenitora del siglo XIX (a quien las reconstrucciones genealógicas posteriores identificaron como María Concepción Soto, fallecida en 1810), que se había expandido a través de generaciones de intensa endogamia comunitaria. Para fines de la década de 1980, el equipo había mapeado más de 18.000 descendientes vivos de esa progenitora original, aproximadamente 9.000 con riesgo aumentado de Huntington y varios cientos con síntomas activos.
Era —y sigue siendo— la cohorte familiar de Huntington más grande conocida en el mundo.
Las expediciones — 1979-1993
Durante catorce años, Wexler regresó casi anualmente a Venezuela con equipos multidisciplinares. Las expediciones implicaban:
- Reconstrucción genealógica: documentar los lazos de parentesco a lo largo de seis o siete generaciones, integrando registros parroquiales, certificados civiles y memoria oral comunitaria.
- Examen clínico neurológico: evaluar manifestaciones de la enfermedad en personas afectadas y en familiares en riesgo.
- Recogida de muestras de sangre: para análisis genético molecular, con consentimiento informado documentado.
- Atención médica básica: el equipo proveía cuidado clínico que la zona, marcada por pobreza estructural, no recibía de otras fuentes.
El trabajo no fue fácil. La región era de difícil acceso, la pobreza generalizada y las condiciones de los afectados muchas veces dramáticas (familias enteras con varios miembros afectados a la vez, niños cuidando a padres en fase avanzada, comunidades estigmatizadas por la "extraña enfermedad"). Wexler ha hablado abiertamente del peso emocional del trabajo y de la responsabilidad ética que sentía hacia las familias colaboradoras.
El descubrimiento de 1983 — Nature
El primer gran hito científico llegó en 1983: Gusella JF, Wexler NS, Conneally PM, Naylor SL, Anderson MA, Tanzi RE, Watkins PC, Ottina K, Wallace MR, Sakaguchi AY, Young AB, Shoulson I, Bonilla E, Martin JB. "A polymorphic DNA marker genetically linked to Huntington's disease." Nature 1983;306(5940):234-238. DOI: 10.1038/306234a0.
El paper reportó la localización del gen de Huntington en el cromosoma 4 (brazo corto, que después se afinaría como región 4p16.3 en trabajos de 1985-87), usando análisis de polimorfismos de fragmentos de restricción (RFLPs) en las familias venezolanas. Era la primera vez que se localizaba con tal precisión un gen responsable de una enfermedad neurodegenerativa humana, y el modelo metodológico que se usó —análisis de ligamiento en cohortes familiares grandes— se convertiría en el estándar para descubrir genes de cientos de otras enfermedades.
Localizar el gen y identificarlo molecularmente, sin embargo, eran cosas distintas. Tomaría otra década de trabajo cerrar la brecha.
El descubrimiento de 1993 — Cell
El 26 de marzo de 1993, después de catorce años de trabajo continuo, el consorcio internacional liderado por James Gusella publicó en la revista Cell —una de las tres revistas científicas más prestigiosas del mundo— el descubrimiento definitivo: The Huntington's Disease Collaborative Research Group. "A novel gene containing a trinucleotide repeat that is expanded and unstable on Huntington's disease chromosomes." Cell 1993;72(6):971-983. DOI: 10.1016/0092-8674(93)90585-E.
El paper identificó el gen IT15 (Interesting Transcript 15), ahora denominado HTT, en el cromosoma 4p16.3. Y, más importante todavía, describió la naturaleza molecular de la mutación: una expansión inestable de un repeticiones del trinucleótido CAG en el exón 1 del gen. En personas no afectadas, el gen HTT contiene entre 10 y 26 repeticiones CAG. En personas con la enfermedad, el gen contiene 40 o más repeticiones. Entre 36 y 39 hay penetrancia variable.
Más aún: el número de repeticiones correlaciona inversamente con la edad de inicio. Mientras más expansiones CAG, más temprano debuta la enfermedad. Las formas más extremas (>60 repeticiones) producen la Huntington juvenil, que puede manifestarse en la infancia o adolescencia. Las repeticiones tienden además a expandirse aún más al pasar por la espermatogénesis paterna, lo que explica el fenómeno clínico de la anticipación: en familias con Huntington, las generaciones más recientes a veces desarrollan la enfermedad más jóvenes que sus progenitores.
El paper fue el resultado de la colaboración de siete laboratorios principales y decenas de colaboradores. Y todo dependió críticamente de las muestras y datos genealógicos de la familia venezolana.
El valor científico y humano de la cohorte
Hay varias razones por las que el trabajo de Maracaibo es considerado un hito en la genética humana:
Uno: la escala permitió mapeo de ligamiento de precisión. Para localizar un gen por ligamiento, se necesita una cantidad enorme de personas en relaciones genealógicas claras. La cohorte venezolana proveyó ambas cosas: tamaño y genealogía documentada.
Dos: la metodología abrió un campo. El análisis de RFLPs en familias grandes, aplicado primero al Huntington, se convirtió en la herramienta estándar para descubrir genes de cistic fibrosis, distrofia muscular Duchenne, BRCA1, y cientos de otros. Wexler y Gusella abrieron una era de la genética humana.
Tres: el caso ético del consentimiento comunitario. El trabajo de Wexler ha sido analizado en bioética como ejemplo (con sus limitaciones) de investigación que intentó respetar a una comunidad colaboradora durante una colaboración prolongada. Discusiones posteriores (en los años 2000 sobre devolución de beneficios médicos a la comunidad) han enriquecido la lección histórica del proyecto.
Cuatro: el descubrimiento del gen no curó la enfermedad. Treinta años después del paper de Cell 1993, aún no hay tratamiento que detenga la progresión de Huntington. Hay manejo sintomático (tetrabenazina, atención multidisciplinar) y ensayos clínicos en marcha con terapias génicas y ARN antisentido (estudios PRECISION-HD, GENERATION-HD), pero la enfermedad sigue siendo irreversible. Es un recordatorio importante de que descubrir un gen no equivale a curar una enfermedad.
Qué significa hoy para familias latinoamericanas
Si tu familia tiene historia de Huntington —especialmente si proviene de la región zuliana de Venezuela o de comunidades vinculadas a la diáspora venezolana en otros países latinoamericanos— las consideraciones importantes son:
- El gen HTT puede ser testeado con un análisis sanguíneo simple. La decisión de hacerse el test predictivo (antes de tener síntomas) es muy personal y requiere consejo genético responsable previo. Conocer el resultado tiene implicaciones profundas: psicológicas, emocionales, planificación reproductiva, vivienda, seguros, vínculos. Antes de testear, hay que estar preparado para vivir con el resultado, cualquiera que sea.
- Servicios disponibles: en Venezuela, históricamente Universidad del Zulia y Universidad Central. En Colombia, equipos de la Universidad Nacional y Universidad de Antioquia. En México, INER y UNAM. En Argentina, FLENI y otros centros especializados. En España, Hospital Sant Pau Barcelona, Hospital Clínic, Hospital Ramón y Cajal.
- Si decides no testear, es una decisión legítima y respetable. Muchos descendientes de familias con Huntington optan por vivir con la incertidumbre porque consideran que conocer el resultado les pesaría más que la duda.
- Si testeas positivo y eres pre-sintomático: la enfermedad llegará, pero el momento varía según número de repeticiones CAG y modificadores genéticos. Hay estudios clínicos longitudinales prospectivos (Enroll-HD, PREDICT-HD) donde puedes participar y contribuir al conocimiento mundial.
- Planificación reproductiva: existen opciones (diagnóstico genético preimplantacional, donación de gametos, adopción) si decides no transmitir el gen. La decisión es profundamente personal.
Lo que el trabajo sistémico puede acompañar
Una constelación familiar fenomenológica no modifica una expansión CAG en el gen HTT. Pero puede acompañar emocional y sistémicamente:
- El proceso del paciente diagnosticado y sus familiares en fases tempranas.
- El proceso de los hijos pre-sintomáticos que viven con el conocimiento de un riesgo genético del 50%.
- El duelo familiar de varios miembros perdidos a la enfermedad en generaciones sucesivas.
- El cuidado emocional del cuidador (frecuentemente esposa o hijas en fases avanzadas).
- La decisión sobre tener hijos cuando hay riesgo conocido.
- La integración del linaje: mirar a los ancestros afectados, honrarlos, devolverles su lugar en el árbol familiar sin idealización ni catastrofización.
Todo esto, en paralelo y como complemento del seguimiento médico neurológico-genético y de la red de cuidado familiar y comunitario.
Cierre — la dignidad de las familias colaboradoras
Hay una frase de Nancy Wexler en una entrevista en Scientific American que vale la pena cerrar este artículo con: "Sin las familias venezolanas, no habría descubrimiento del gen. Toda mi carrera profesional, toda la genética molecular moderna, está construida sobre el coraje de mujeres y hombres del Lago Maracaibo que se dejaron examinar, que dieron sus muestras, que abrieron sus historias familiares a unos forasteros que prometían volver con respuestas. Esa deuda no se paga nunca, pero al menos hay que reconocerla siempre".
Wexler reconoce esa deuda. La ciencia mundial le debe a la familia Soto y a sus 18.000 descendientes del Zulia venezolano uno de los descubrimientos médicos más importantes del siglo XX. Esa colaboración es uno de los actos más profundos de generosidad científica de los pueblos latinoamericanos al mundo. Y conviene recordarlo siempre que se hable de Huntington.
Si en tu familia hay Huntington
Consejo genético responsable primero. Decisión informada sobre test predictivo. Acompañamiento sistémico al proceso emocional del linaje como complemento, nunca como sustituto.
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