Cambio climático y salud perinatal · Campo emergente

Trauma climático y embarazo · La huella en los bebés

Olas de calor extremo, incendios forestales masivos, huracanes intensificados: el cambio climático está produciendo nuevos eventos de estrés extremo gestacional que la ciencia perinatal contemporánea está empezando a medir. Khalili MADRES 2026, Queensland QF2011, cohortes australianas de incendios — los hallazgos iniciales muestran efectos reales que merecen atención.

Daniela Giraldo 11 min de lectura Clima · Calor · Incendios · Embarazo · Khalili
Mujer embarazada mirando por la ventana de su casa hacia un horizonte naranja cubierto de humo de incendio forestal, plantas verdes en la ventana, luz ámbar inquietante, símbolo del nuevo trauma climático contemporáneo.
Una pandemia distinta, igualmente real Las olas de calor matan más personas en Europa que cualquier otro desastre natural. Los incendios forestales son cada vez más intensos. Los huracanes ganan fuerza. Y las mujeres embarazadas que viven en zonas afectadas están experimentando estrés extremo en escala creciente. La ciencia empieza a medir sus efectos.

Durante el verano de 2003, una ola de calor recorrió Europa Occidental. Las temperaturas alcanzaron récords históricos en Francia, España, Reino Unido. El resultado: aproximadamente 70.000 muertes adicionales respecto a un verano promedio, según análisis posteriores. En 2022, otra ola de calor mató a 60.000 europeos adicionales. En 2023, los incendios forestales en Canadá produjeron humo que afectó a millones de personas en Norteamérica. En 2024, partes de India y Pakistán registraron temperaturas que comprometen la viabilidad fisiológica humana.

El cambio climático no es ya teoría futura. Es realidad presente. Y entre quienes lo viven con particular vulnerabilidad están las mujeres embarazadas. El embarazo altera la termorregulación, aumenta la demanda metabólica y reduce la tolerancia al estrés térmico. La gestación expuesta a olas de calor extremo, incendios masivos, huracanes intensificados —los nuevos eventos climáticos del siglo XXI— se está convirtiendo en un campo de investigación perinatal de relevancia creciente.

Este artículo recorre la evidencia inicial de lo que la ciencia ha empezado a documentar: cómo el trauma climático gestacional afecta a los bebés que están naciendo en este nuevo mundo.

El estudio MADRES — Khalili 2026

Uno de los estudios más recientes y específicos es: Khalili R, Lurmann F, Habre R, Bastain TM, Breton CV, Gilliland FD, et al. "Preconceptional and prenatal climate-related stressors and infant birth outcomes among Hispanic women in Los Angeles." Environmental Science & Technology 2026. DOI: 10.1021/acs.est.4c10194.

El equipo siguió a 713 mujeres hispanas de bajo ingreso en Los Ángeles entre 2016 y 2020, evaluando exposiciones climáticas (calor preconcepcional, humo de incendios forestales) y resultados perinatales:

  • Exposición preconcepcional a calor extremo se asoció con mayor probabilidad de bebés pequeños para la edad gestacional (SGA).
  • Efecto modificador socioeconómico: las mujeres que vivían en barrios "clima-vulnerables" (sin aire acondicionado, menos áreas verdes, peor calidad de vivienda) mostraban casi el doble de riesgo de SGA ante la misma exposición a calor.
  • Exposición a humo de incendios se asoció con disminución significativa de Z-scores de Fenton (medida estandarizada de crecimiento fetal).
  • Ventanas críticas: el periodo preconcepcional y el primer trimestre fueron los más sensibles.

Este estudio es relevante para audiencias latinoamericanas porque la cohorte fue específicamente hispana, urbana, de bajo ingreso —demográficamente similar a poblaciones de muchas ciudades latinoamericanas en transición climática (Lima, Buenos Aires, Bogotá, México DF, Monterrey).

Los incendios australianos 2019-2020

Australia vivió en 2019-2020 una temporada de incendios forestales catastrófica conocida como "Black Summer": aproximadamente 24 millones de hectáreas quemadas, miles de millones de animales muertos, decenas de muertos humanos, y comunidades enteras desplazadas o expuestas a humo durante meses.

Estudios cualitativos y cuantitativos sobre mujeres embarazadas durante esa temporada han documentado:

  • Mayor incidencia de parto prematuro en regiones con peor calidad del aire por humo.
  • Cambios en biomarcadores placentarios sugiriendo respuesta inflamatoria sistémica.
  • Estrés psicológico documentado en mujeres gestantes (ansiedad, insomnio, miedo, depresión).
  • Algunos hallazgos preliminares sobre desarrollo neurológico infantil temprano que requieren seguimiento longitudinal.

Equipos australianos (Queensland Alliance for Environmental Health Sciences - QAEHS, University of Sydney, Murdoch Children's Research Institute) continúan trabajos longitudinales.

El estudio Queensland Flood 2011 (QF2011)

En enero de 2011, inundaciones masivas afectaron a Brisbane y gran parte de Queensland, Australia. Equipos australianos liderados por Suzanne King y David Laplante (Universidad McGill, Canadá, en colaboración con Australia) iniciaron el QF2011 Study: cohorte de mujeres embarazadas durante las inundaciones, seguidas longitudinalmente con sus hijos.

Hallazgos clave:

  • El estrés materno objetivo durante las inundaciones se asoció con efectos en el desarrollo cognitivo y conductual de los hijos a los 2, 4 y 6 años.
  • Las diferencias eran mayores cuando la exposición ocurrió en el primer y segundo trimestre.
  • Resultados consistentes con cohortes paralelas del mismo equipo: Project Ice Storm (tormenta de hielo Quebec 1998) y otros desastres naturales.

El paradigma "natural disaster cohort" desarrollado por este equipo es metodológicamente potente porque la exposición es claramente delimitada en tiempo y geografía, permitiendo análisis prospectivos rigurosos.

Otros eventos climáticos con estudios disponibles

Huracán Sandy (NYC 2012): cohortes neoyorquinas han documentado efectos del estrés materno durante el evento en desarrollo infantil temprano.

Huracán Katrina (Nueva Orleans 2005): estudios sobre mujeres embarazadas afectadas mostraron mayor incidencia de parto prematuro, bajo peso al nacer, y efectos a largo plazo en desarrollo infantil.

Tsunami Asia 2004: estudios en Sri Lanka e Indonesia documentaron efectos en mujeres embarazadas sobrevivientes y en sus hijos.

Terremoto de Sichuan China 2008: cohortes maternas seguidas longitudinalmente mostraron efectos consistentes con otros desastres.

El cuerpo de evidencia consolidado sugiere que eventos catastróficos agudos durante el embarazo afectan el desarrollo del bebé de manera medible, con mayor o menor magnitud según severidad de exposición, vulnerabilidad social y factores protectores postnatales.

Los mecanismos biológicos

Las vías biológicas por las que el trauma climático afecta al embarazo incluyen:

1. Estrés psicológico → cortisol materno alterado. El mecanismo análogo a lo descrito en estudios sobre embarazadas del 11-S (Yehuda) y de Ruanda (Perroud). El cortisol materno cruza la placenta y modula el desarrollo del eje HPA fetal.

2. Estrés térmico fisiológico directo. Las altas temperaturas comprometen la termorregulación materna, aumentan demandas cardiovasculares, pueden producir deshidratación. El feto puede ser afectado directamente por hipertermia materna.

3. Contaminantes de incendios. El humo de incendios contiene partículas finas (PM2.5, PM10), compuestos orgánicos volátiles, monóxido de carbono. Estos atraviesan la placenta y se asocian con inflamación placentaria, restricción de crecimiento, parto prematuro.

4. Disrupciones de servicios médicos. Durante eventos catastróficos, las consultas obstétricas se interrumpen, hay falta de medicamentos, partos en condiciones subóptimas. Esto contribuye a peores resultados independientemente de la exposición física directa.

5. Inseguridad alimentaria y económica. Eventos climáticos producen desplazamiento, pérdida de empleo, inseguridad alimentaria — todos factores que afectan resultados perinatales.

Lo que la ciencia aún investiga

El campo del trauma climático prenatal es relativamente nuevo y muchas preguntas siguen abiertas:

  • ¿Cuáles son las marcas epigenéticas específicas asociadas a exposición prenatal a calor o humo?
  • ¿Son los efectos transitorios o persistentes a la adultez?
  • ¿Cuán generalizables son los hallazgos entre poblaciones, contextos socioeconómicos y tipos de eventos climáticos?
  • ¿Qué intervenciones (climatización accesible, planes de evacuación específicos para embarazadas, suplementación nutricional, atención psicológica) son efectivas para mitigar?

Los próximos diez años probablemente verán explosión de evidencia en este campo, dado el aumento documentado de eventos climáticos extremos.

Implicaciones para América Latina

América Latina es región altamente vulnerable a cambio climático:

  • Olas de calor: ciudades como Buenos Aires, Asunción, Santiago de Chile, Lima, Monterrey experimentan veranos cada vez más extremos.
  • Incendios forestales: Amazonas, Pantanal, Patagonia, sierras peruanas, sierras chilenas — todos afectados con frecuencia creciente.
  • Huracanes: Centroamérica y Caribe golpeados por huracanes intensificados (Mitch 1998, Eta-Iota 2020, Otis 2023).
  • Sequías: corredor seco centroamericano, Argentina, Chile, México central, todos con sequías plurianuales.
  • Desplazamiento climático: millones de personas latinoamericanas migrando por razones climáticas.

Las mujeres embarazadas en estas condiciones —especialmente las de menor ingreso y peor acceso a infraestructura adaptativa— enfrentan los riesgos descritos en este artículo. Reconocerlo es parte de la conversación de salud pública latinoamericana contemporánea.

Lo que el trabajo sistémico puede acompañar

Para mujeres que han transitado embarazos durante eventos climáticos catastróficos (huracanes, incendios, inundaciones, olas de calor severas):

  • Reconocer que esa experiencia fue trauma real, no exageración.
  • Acompañar el procesamiento emocional posterior, incluyendo posibles miedos crónicos a eventos climáticos.
  • Honrar el cuerpo materno que sostuvo el embarazo en condiciones extremas.
  • Acompañar a hijos nacidos en esos contextos en el procesamiento de su historia perinatal.
  • Trabajar la dimensión sistémica más amplia: el linaje humano enfrentando un planeta cambiante, las generaciones que vienen heredando esta historia colectiva.

Cierre — un trauma colectivo en construcción

A diferencia del Holocausto, la hambruna holandesa, el genocidio ruandés —traumas históricos puntuales que pertenecen al pasado—, el trauma climático es presente y futuro. Las mujeres embarazadas hoy y las que estarán embarazadas en los próximos diez, veinte, cincuenta años, vivirán en planeta con eventos climáticos cada vez más intensos. Sus bebés nacerán en este nuevo ambiente.

Es probablemente una de las grandes conversaciones que la salud perinatal del siglo XXI deberá desarrollar. La ciencia que aquí describimos es el inicio. Lo que venga después es responsabilidad colectiva: como pacientes, como profesionales, como sociedad, como humanidad.

Reconocer la huella del trauma climático en los cuerpos que nacen es parte de tomar en serio la realidad que estamos viviendo. Y trabajar simbólicamente con familias que lo han atravesado es uno de los lugares donde la mirada sistémica encuentra aplicación contemporánea concreta.

Da el siguiente paso

Si transitaste un embarazo climático extremo

Acompañamiento sistémico que reconoce el trauma climático contemporáneo y honra al cuerpo materno que sostuvo la gestación bajo condiciones extremas.

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